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5 Trucos de Florista para que tu ramo de flores dure el doble

No hay nada más triste que recibir un precioso ramo de flores en tu casa de Madrid y ver cómo, a los pocos días, comienza a perder su vitalidad. A menudo pensamos que la duración de las flores es cuestión de suerte, pero la realidad es muy distinta.

Como expertos floristas, hoy queremos compartir contigo esos «secretos de taller» que solemos aplicar para mantener la flor hidratada y vital. Sigue esta guía paso a paso y disfruta de tus arreglos florales por mucho más tiempo.

1. El "Corte de Maestro": La regla de los 45 grados

Mucha gente comete el error de meter las flores en el jarrón tal cual llegan envueltas. Sin embargo, durante el trayecto, la base del tallo suele cicatrizar y cerrarse, impidiendo que la flor beba agua.

Para solucionarlo, debes «abrir las vías»:

  • Corta siempre en diagonal (biselado): No hagas un corte recto. Al cortar en un ángulo de 45º, aumentas la superficie del tallo que está en contacto con el agua.
  • ¿Por qué funciona?: Imagina que el tallo es una pajita. Si la apoyas plana contra el fondo del vaso, no absorbe líquido. Al cortarla en diagonal, aseguras que siempre tenga flujo de agua, incluso si toca el fondo del jarrón.

2. La "Peluquería": Hojas fuera del agua

Este es, quizás, el error más común y el que más rápido mata a las flores. Antes de introducir las flores en el jarrón, observa la altura del agua y retira todas las hojas que vayan a quedar sumergidas.

¿El motivo? Las hojas bajo el agua se pudren rápidamente. Esta descomposición genera bacterias y hongos que ensucian el agua, bloquean los tallos y acaban «envenenando» a la flor sana. Queremos tallos limpios para un agua cristalina.

3. El Cóctel de Nutrientes Casero

El agua del grifo está bien, pero si quieres resultados profesionales, necesitas «vitaminar» esa agua. Puedes crear un conservante casero muy efectivo con dos ingredientes que seguro tienes en tu cocina:

  1. Azúcar (El alimento): Añade una cucharadita de azúcar. Esto simula la savia de la planta y le da energía para seguir abriendo sus botones florales.
  2. Unas gotas de lejía o cloro (El antibacteriano): Solo unas pocas gotas (literalmente, 3 o 4 por litro). Esto evitará que proliferen las bacterias que mencionamos en el punto anterior, manteniendo el agua transparente y sin mal olor.

4. Ubicación estratégica: Cuidado con el frutero

Has preparado el jarrón perfecto, pero… ¿dónde lo pones? Las flores necesitan un lugar fresco y con luz natural, pero nunca sol directo, ya que las deshidrata. En Madrid, evita ponerlas cerca de radiadores o aires acondicionados.

¡Ojo con la cocina! Existe un enemigo invisible de las flores: la fruta. Las frutas maduras (especialmente manzanas y plátanos) emiten un gas llamado etileno. Este gas es una hormona de maduración que le indica a la flor que su ciclo ha terminado, haciendo que se marchite a toda velocidad. Así que, por muy bonito que quede en la foto, mantén tu ramo lejos del frutero.

5. La rutina de mantenimiento (Renovación constante)

Cuidar un ramo no es una acción de un solo día. Para duplicar su vida útil, necesitas constancia:

  • Cambia el agua cada 2 días: Tira el agua vieja, enjuaga el jarrón para quitar restos de suciedad y pon agua nueva con su mezcla de nutrientes.
  • Repasa el corte: Cada vez que cambies el agua, corta un centímetro del tallo (siempre en diagonal). Esto elimina la parte que se haya podido oxidar y reabre los canales de hidratación.

Te dejamos un consejo adicional: ¿Qué pasa con los tallos huecos?

Si te han regalado Dalias o Amarilis, verás que sus tallos son huecos, como tubos. En este caso específico, olvida la regla número 1. A estas flores les conviene un corte recto. Si las cortas en diagonal, la base pierde fuerza y el tallo puede empezar a deshilacharse o curvarse hacia arriba, bloqueando la entrada de agua.

Preguntas frecuentes

Para prolongar la vida de tu ramo necesitas dos cosas: alimento y limpieza. La fórmula casera más efectiva es añadir una cucharadita de azúcar (que actúa como nutriente para que la flor siga viva) y unas gotas de cloro o lejía (para matar las bacterias). También existen conservantes comerciales en sobres, pero la mezcla de azúcar y cloro es una solución doméstica excelente.

Depende mucho de la variedad de la flor y de la temperatura ambiente, pero un ramo fresco bien cuidado debería durar entre 7 y 12 días. Si aplicas el corte en diagonal y cambias el agua cada dos días, puedes extender su vida hasta dos semanas. Flores como los crisantemos o claveles pueden durar incluso más, mientras que las rosas son más delicadas.

Es una duda muy común. La aspirina y el vinagre ayudan a acidificar el agua, lo cual mejora la absorción en ciertos tipos de tallos, pero no son tan efectivos como la lejía para combatir las bacterias, que son la principal causa de muerte de la flor. Nosotros recomendamos priorizar la limpieza (cloro) y la energía (azúcar) frente a otros remedios caseros.

Si el agua huele mal o se pone turbia en uno o dos días, es porque hay hojas sumergidas. Al descomponerse, las hojas liberan bacterias que contaminan todo el jarrón. Asegúrate siempre de limpiar la parte baja de los tallos antes de meterlos en agua; el tallo debe estar «pelado» en la zona que queda cubierta por el líquido.

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